Grandes descubrimientos arqueológicos que quizás no conocías. El País.

 Grandes descubrimientos arqueológicos que quizás no conocías.
Casco del tesoro de Suttun Hoo en el Museo Británico de Londres.
Casco del tesoro de Suttun Hoo en el Museo Británico de Londres. OLI SCARFF GETTY

1. Tesoro de Sutton Hoo (Inglaterra)

En Woodbridge, cerca de la costa de Suffolk, al suroeste de Inglaterra, hay un páramo arenoso salpicado de misteriosos montículos de tierra conocido como Sutton Hoo. Intrigada por las extrañas historias que circulaban sobre el lugar, Edith Pretty, una viuda aficionada al espiritismo y la arqueología que había adquirido años antes los terrenos, emprendió en 1938 la excavación de los túmulos ayudada por un arqueólogo autodidacta llamado Basil Brown. En 1939 descubrieron los restos de un barco de 27 metros de eslora con los tesoros de un rey anglosajón —probablemente el legendario rey Raedwald— que murió a comienzos del siglo VII. Aunque la madera ya hacía tiempo que se había deteriorado, su fantasmagórica silueta y el ajuar funerario permanecían intactos: 263 objetos, muchos de ellos de oro, que incluían armas, hebillas, monedas y un yelmo de un tipo nunca antes recuperado en Gran Bretaña. El tesoro de Sutton Hoo, “el mayor de Inglaterra”, según el titular del Woodbridge Recorder, un periódico local, se exhibe hoy en la sala 41 del Museo Británico de Londres.

Interior de la tumba KV5 en el Valle de los Reyes.
Interior de la tumba KV5 en el Valle de los Reyes. DE AGOSTINI / S. VANNINI GETTTY

2. Tumba KV5 (Egipto)

Un equipo encabezado por el norteamericano Kent R. Weeks excava desde hace más de tres décadas en el Valle de los Reyes, en Luxor, la tumba KV5 (la quinta contando desde la entrada del valle), el mayor descubrimiento en la necrópolis tebana desde Tutankamón. La existencia del sepulcro se conocía desde 1825, aunque apenas había sido explorado, y posteriormente su entrada desapareció bajo los escombros y el lodo. En 1989, Weeks, responsable del Theban Mapping Project (TMP), un proyecto para cartografiar el Valle de los Reyes, logró dar con el acceso perdido a la KV5, una de las tumbas más grandes y extrañas de Egipto: un gigantesco laberinto subterráneo con centenares de cámaras y corredores donde fueron enterrados hace más de 3.000 años los numerosos hijos del poderoso Ramsés II.

Tumba del señor de Sipán, en Perú.
Tumba del señor de Sipán, en Perú. PADCHA SUWANPAKDEE GETTY

3. Tumba del señor de Sipán (Perú)

La versión peruana de Tutankamón es el señor de Sipán, descubierto en 1987 después de que la policía limeña detectara un inusual movimiento de piezas arqueológicas de extraordinaria calidad en el mercado negro. No se tardó mucho en averiguar que un huaquero (saqueador de tumbas o yacimientos arqueológicos) había descubierto de forma casual en Huaca Rajada, un viejo conjunto ceremonial mochica cerca de la aldea de Sipán, a unos 45 minutos de Chiclayo, la tumba intacta de un poderoso gobernador mochica que vivió hacia el año 650 d.C., junto a su ajuar funerario casi intacto y los cadáveres de varios familiares y sirvientes sacrificados para que le acompañaran en su viaje de ultratumba.

Una estela en Wadi Maghara, en Serabit el-Jadim.
Una estela en Wadi Maghara, en Serabit el-Jadim. KARL RICHARD LEPSIUS

4. Templo de Serabit el-Jadim (Egipto)

Hasta donde alcanza la memoria, el clan beduino de los Barakat ha custodiado el templo de Hathor, la Dama de las Turquesas, en las minas de Serabit el-Jadim, en el suroeste de la península del Sinaí. El conjunto de muros y estelas de piedra se alza en lo alto de un promontorio al que se llega por pistas del desierto y después de una dura caminata entre barrancos. Desde el complejo, cuyos orígenes se remontan al faraón Zoser (III dinastía), hace casi 5.000 años, se dominan los paisajes calcinados de Wadi Maghara, y algo más cerca, donde un rectángulo de guijarros en la arena hace las veces de mezquita, una mancha oscura, la única sombra en la luminosidad del desierto, se inclina para rezar.

Fortaleza de Kuélap, construida entre los siglos VI y XVI por la cultura Chachapoyas.
Fortaleza de Kuélap, construida entre los siglos VI y XVI por la cultura Chachapoyas. PADCHA SUWANPAKDEE GETTY

5. Ruinas de Kuélap (Perú)

Perú inauguró en marzo de 2017 el teleférico de Kuélap, que permite un rápido acceso a uno de los complejos arqueológicos peruanos menos conocido: la ciudad fortaleza de Kuélap, construida entre los siglos VI y XVI por la cultura Chachapoyas sobre un cerro de forma alargada a 3.000 metros de altitud, en el valle del río Utcubamba, en la región de Amazonas. Las nuevas telecabinas unen la estación de Nuevo Tingo y el yacimiento arqueológico en un viaje de 20 minutos a 60 metros sobre el dosel de la selva, ahorrando un trayecto de 32 kilómetros por pistas de tierra. Los que prefieran llegar a pie pueden hacerlo siguiendo el Qhapaq Ñan o Gran Camino Inca, una red de más de 60.000 kilómetros a lo largo de la cordillera de los Andes (10.000 kilómetros discurren por Perú).

Esqueleto de la Doncella de Cristal, una joven maya sacrificada en una cueva de Belice.
Esqueleto de la Doncella de Cristal, una joven maya sacrificada en una cueva de Belice. HENRY GEORGIGETTY

6. Cueva de Actun Tunichil Muknal (Belice)

Bajo las Maya Mountains de Belice se esconde una puerta al inframundo: Actun Tunichil Muknal, la Gruta de la Doncella de Cristal, una caverna situada en el centro del país, cerca de San Ignacio, que fue usada por los mayas de finales del periodo clásico como centro ceremonial. La cueva fue descubierta en 1989, al igual que la llamada Doncella de Cristal, el esqueleto cubierto de cristales de cuarcita de una joven maya sacrificada allí hace cerca de mil años.

El templo de Debod forma parte desde 1968 del paisaje madrileño.
El templo de Debod forma parte desde 1968 del paisaje madrileño. SAMUEL SÁNCHEZ

7. Templo de Debod (Madrid)

El templo de Debod forma parte desde 1968 del paisaje madrileño, pero pocos entre los turistas españoles que viajan a Asuán y visitan el templo de Filé, contemporáneo del de Dendera y principal centro del culto a Isis, saben que enfrente, en la orilla oeste del Nilo, estaba su ubicación original antes de trasladarlo a Madrid para evitar que fuese anegado por las aguas de la presa de Asuán. Debod fue erigido hace 2.200 años por el rey Meroe para consagrarlo al dios Amón y su culto lo vinculaba al santuario de Filé.

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